Conjuros y Exorcismos


Un conjuro es una fórmula religiosa o mágica que se presume capaz de evitar o expulsar a un demonio, a la mala suerte o a la enfermedad. Se considera que el conjuro le da a, la persona que lo pronuncia, ooder y dominio sobre los espíritus, bestias malignas y cosas por el estilo, y le proporciona protección contra la brujería. En tiempos medievales los conjuros se usaban en diferentes conecciones, tanto dentro de la Iglesia como fuera de ella. Imagen: Folio 290 del Codex Gigas.

El exorcismo es la expulsión del poder del demonio de los seres humanos y objetos. Los excorcismos se practican en varias ocasiones en la Iglesia medieval, por ejemplo, como parte de los bautismos y como primera etapa en muchas bendiciones. El “exorcismo solemne” se utilizaba para expulsar el demonio dentro de personas poseídas. El exorcismo nunca fue de naturaleza privada, sino que siempre fue llevado a cabo exclusivamente por la autoridad de la Iglesia.




Como práctica médica


Los conjuros se utilizaban mucho en la práctica médica medieval. Normalmente significaba el destierro del diablo y de las fuerzas demoníacas que según se creía causaban las enfermedades. Los conjuros se utilizaban, sobre todo, contra enfermedades agudas, como infecciones sanguíneas, heridas purulentas, dolor de muelas y de oídos, malaria y sus espasmos acompañantes, y repentinos ataques, en especial los ataques epilépticos.


Formas de conjuros


Los conjuros por lo general incluían un conjunto de frases: una frase inicial en el sentido de “yo te conjuro”, una indicación del tema del conjuro, una invocación del poder sagrado capaz de combatir al demonio, y una orden hacia el demonio para que obedeciera y cumpliera con los deseos del conjurador. La orden concluyente podía ser repetida varias veces. Los conjuros podían ser reforzados por la invocación de personas, cosas y eventos considerados sagrados y, por lo tanto, poderosos, como por ejemplo la cruz y la sangre de Cristo o el Santo Sepulcro, la historia de la Pasión o el Juicio Final. Los hechos bíblicos y ocurrencias en las leyendas cristianas se consideraban una fuente de poder en virtud de su santidad. El conjuro además podía ser reforzado mediante actos acompañantes, como la señal de la cruz, la imposición de manos o la expulsión de aire, subrayando así su naturaleza imperativa y vinculante.


Conjuros en el Codex Gigas


En el Codex Gigas, la presentación amplia de la Jerusalén Celestial y el Diablo está seguida por tres conjuros y dos encantos mágicos (folios 290v-291r). Posiblemente están destinados para la protección y como contraparte de la imagen del Diablo en las páginas precedentes. El texto está escrito en caracteres de gran tamaño, sobre un fondo coloreado, justo igual que la confesión de los pecados que precede al despliegue pictórico.


El primer conjuro es contra la enfermedad repentina, y aquí el diablo es tratado con palabras mágicas: puton, purpuron, diranx, celmagis, metton, ardon, lardon, asson y catulon, con un acompañamiento de la señal de la cruz.


Los dos conjuros siguientes son contra estados febriles. Uno de ellos apostrofa las siete hermanas demoníacas de Satan. Ellas tienen que ser expulsadas de “un siervo de Dios” a través de la invocación de varios eventos de la vida de Cristo, aunque también por los ángeles, la Santa Virgen, Juan el Bautista, los Evangelistas, los Apóstoles, los profetas y varios santos.


En la segunda fórmula, el diablo sediento de sangre, Dino, que tiene 150 garras, es conjurado y se le ordena que no haga daño a su víctima y que “duerma como un cordero añero”.




Dos de los encantos mágicos tienen que ver con el robo. Este tipo es conocido tanto por la magia judía como la cristiana. Uno indica cómo atrapar a un ladrón con la ayuda de un medium ("un joven virgen inmaculado"). Sus uñas deben untarse con trece gotitas de aceite, y luego él verá al ladrón en el aceite brillante. El otro encanto nos informa que, para ver en un sueño "el robo que ha ocurrido", hay que asir una carta en la mano izquierda, invocar a Dios por su Sagrado Nombre, también a los arcángeles, y conjurar a los espíritus maléficos para que se vayan a su casa y se duerman.


Fuente: Codex Gigas. National Library of Sweden.



3 comentarios: