Procedencia del Codex Gigas


Procedencia del Codex Gigas

El Codex Gigas tiene su origen en la Bohemia medieval. Hay santos bohemios en el calendario del manuscrito, y su necrología incluye varios nombres checos de personas conocidas históricamente o no. La inclusión de la Crónica de Bohemios, de Cosmas de Praga, entre los textos en el manuscrito también corrobora su origen bohemio.

El manuscrito ha sido fechado entre los años 1204 y 1230, a partir de la siguiente evidencia circunstancial. El santo bohemio Procopio, canonizado en 1204, aparece el 4 de julio en el calendario, lo que nos dice que el manuscrito no pudo haber sido escrito antes de ese año.

Al mismo tiempo, el manuscrito tiene que haber sido escrito después de 1223, porque el Obispo Andreas de Praga (1214-1223) está mencionado el 30 de julio, en la necrología. Murió en 1223, y es el último de una serie de personajes identificables históricamente entre fines del siglo X y principios del XIII, cuyos nombres están en la necrología. Por otra parte, el nombre del rey bohemio Ottokar I, de la dinastía Premsyl, no está en la lista. Como murió en 1230, el Codex Gigas tiene que haber sido terminado en algún momento entre 1224 y 1230.

Una nota en la primera hoja del Codex Gigas establece el monasterio Benedictino de Podlazice, cerca de Chrudim, como primer propietario conocido del manuscrito. Los benedictinos de Podlazice, encontrándose en graves dificultades financieras, empeñaron el manuscrito a los cistercienses de Sedlec. La nota además registra que en el año 1295 el Codex Gigas había sido restituido a los benedictinos por Bavor, abad del monasterio de Brevnev (1289-1332), a pedido del obispo Gregorio de Praga (1296-1301). El manuscrito, ya en aquel momento, era considerado como una de las maravillas del mundo. No queda claro si la adquisición tuvo lugar en 1295, porque Gregorio fue elegido obispo de Praga recién en 1296. Es posible que el escriba anotara, por error, 1296 en lugar de 1295.

Es poco probable que este enorme libro haya sido escrito en Podlazice. El monasterio era demasiado pequeño y pobre como para emprender semejante trabajo, que necesitó enormes recursos humanos y materiales. Por lo que sabemos, ningún otro manuscrito medieval salió de ese monasterio.

No se conoce el nombre del escriba del Codex Gigas, pero se conjetura que fue el monje Herman, cuyo nombre, con el cognomen “inclusus”, confinado (Hermanus monachus inclusus), aparece el 10 de noviembre en la necrología. El calificativo “inclusus” estaba vinculado con la leyenda de un monje pecador, confinado entre muros, que habría escrito el Codex Gigas, completo, durante una sola noche, pero con la asistencia del Diablo (más adelante hablaré de esta leyenda). Pero el término “inclusus, -a” o “reclusus, -a” en realidad denota un recluso, es decir, una persona afiliada principalmente a un monasterio, que vive en un absoluto aislamiento en una celda por razones religiosas o ascéticas o, más raramente, como una forma de penitencia. Tras un periodo de prueba de por lo menos un año, esta persona podía ser encerrada en una celda por un obispo, quien sellaría personalmente la puerta. A veces la celda podía ser amurallada, y se celebraba una misa de requiem para los “reclusus”, simbolizando un funeral. Esta forma de vida no era rara entre los benedictinos y los cistercienses. Tampoco es rara la designación “reclusus” en las necrologías medievales.

Otro nombre sugerido para el escriba es el de “Sobisslaus”. Este nombre aparece en una oración a la Virgen María, agregada en uno de los márgenes del libro. Pero esta oración aparece con una letra diferente del resto del manuscrito, y fue agregada más tarde en el siglo XIII.

El Codex Gigas en el siglo XV

Posteriormente, el manuscrito enfrentó una serie de cambios. Cuando estalló la guerra Husita en 1420, los monjes de Brevnov fueron evacuados hacia la comunidad de Broumov, donde el manuscrito fue visto por un cierto M. Johannes Frauenberg de Görlitz. Asistía a una reunión de príncipes silesios y los estados del Alto y el Bajo Lausitz en Broumow en 1477. Desde allí escribió una carta describiendo brevemente el manuscrito.

El Codex Gigas en el siglo XVI

Durante el siglo XVI el Codex Gigas sirvió como una especie de “album amicorum”. Varios religiosos de Praga y de la vecina Silesia, así como también personas seculares, escribieron sus nombres en el manuscrito cuando visitaban el monasterio de Broumov. Uno de ellos, Christopher Schlichtig, seguidor de Paracelso (místico, alquimista y médico suizo, Theophrastus Bombastus von Hohenheim, 1493- 1541), estuvo en el monasterio el 26 de septiembre de 1590. La entrada se refiere a él como un doctor de filosofía iatroquímica y medicina, y consejero y médico del príncipe Guillermo V de Bavaria.

La iatroquímica era una mezcla de alquimia, medicina y química, practicada por los paracelsianos en los siglos XVI y XVII. La entrada referente a Schlichtig termina con verdadero espíritu paracelsiano: “Azoth virescit.”

El abad Johannes III Chotovsky de Chotov de Broumov (1553-1575) registró en una entrada en el manuscrito que Ferdinando I (1503-1564), rey de Bohemia y Sacro Emperador Romano, había pasado la noche en el monasterio en 1527. Ferdinando estaba en camino desde Praga hacia Wroclaw (Breslau), donde se le había rendido homenaje al nuevo rey. Antes de llegar a Broumov, estuvo en Scheidnitz (Swidnica), donde, según lo registra la entrada, había “un predicador rebelde colgado... con una soga en un peral fuera de la ciudad”. El “predicador rebelde” era el sacerdote Johann Reichel, de Striegau (Strzegom) en Silesia. Conocido como Eilffinger, era un seguidor del reformista radical silesio Kaspar von Schwenckfeld (1489-1561) y, de acuerdo a ello, un religioso opositor al emperador católico. Se sabe a partir de otras fuentes, que sufrió un castigo particular: fue colgado boca abajo.

Rodolfo II (1576-1612), rey de Bohemia y Sacro Emperador Romano, se interesó en la Biblia del Diablo y quiso pedirlo prestado a Praga. Dos de sus cancilleres, Daniel Printz y Paulus Hanniwald, junto con el hermano de Paulus, Adam Hanniwald, estamparon sus nombres en el manuscrito. Ellos formaban parte de una embajada que volvía de Polonia en 1590. Rodolfo, uno de los más grandes bibliófilos de aquella época, era conocido por su interés en el ocultismo. Aún cuando el manuscrito todavía se consideraba propiedad de Brevnov, una de las entradas registra que el permiso para su préstamo se había obtenido a partir del abad Martin (1575-1602). Albertus Wnesconius, prior del monasterio de Broumov, asistió a la verdadera transferencia, encargándole la tarea al Jefe de policía Mathias de Dorndoff y Biskupov.

El jefe de policía ya estaba familiarizado con el manuscrito, porque lo había visto en 1587. Fue enviado a Praga el 4 de marzo de 1594. Una nota señala que pasó la noche del 6 de marzo en Nachod, en la casa de un funcionario de la ciudad, Hanus Buchlovecky de Krizkovic, y que el 16 de marzo llegó a Nymburk. Varias personas firmaron en el manuscrito; Nymburk está a sólo 50 km de Praga, así que el manuscrito tuvo que llegar a destino poco tiempo después.

Una vez en Praga, utilizaron asiduamente al Codex Gigas. Jan Huberus Pontanus, secretario de Rodolfo, señala en 1597 que él “... muy impaciente examinó este enorme libro y transcribió gran parte para Su Majestad Imperial...”

Marquard Fresher (1565-1614), historiador alemán y editor de fuentes históricas, lo utilizó también para su segunda edición completa de la Crónica de Cosmas en 1607.

La Biblia del Diablo nunca fue devuelta a Broumov. Aparentemente, no fue esta la única propiedad monástica que Rodolfo pidió prestada y nunca devolvió.

El Codex Gigas en el siglo XVII

El manuscrito fue registrado en varios catálogos de la Cámara de Tesoros y Arte de Rodolfo, a menudo con alusiones a la leyenda asociada con su creación. Un inventario de 1635 nos dice que el Diablo ayudó proporcionando el pergamino y el equipo de escritura necesario para un monje encerrado en “Branau”. Otro inventario, compilado por el tesorero Dionysio Miseroni en 1647, describe al Codex Gigas como un gran libro escrito por un monje amurallado en “Prauna” (paciencia, paciencia, en el próximo capítulo hablo de esta leyenda). Y en otra lista compilada por el mismo Miseroni, poco después de que Praga fue tomada por los suecos, el manuscrito es referido como un gran libro llevado por el diablo a un monje encerrado entre murallas.

Estocolmo, 1649

El Codex Gigas llevó a Estocolmo en 1649, junto con otros libros y manuscritos incautados en Praga. Es el primer objeto listado en el catálogo de los manuscritos compilado por Isaac Vossius alrededor de 1650. Esto era natural, porque los manuscritos se catalogaban de acuerdo a su formato. Pero tal vez el manuscrito no logró interesar del todo a la reina Cristina. No fue incluido en la gran cantidad de libros y manuscritos que se llevó a Roma tras su abdicación, y fue dejado en el castillo real.

En el incendio del castillo en 1697, el Codex Gigas se salvó porque fue arrojado por la ventana. Se dice que una persona que estaba abajo resultó herida. Tal vez sea simplemente un cuento, pero lo concreto es que el volumen resultó seriamente dañado.

La fama del manuscrito no muestra signos de decaimiento, y se inscriben más nombres. En su historia de la Biblioteca Real (Biblioteca Nacional de Suecia), publicada en 1751, Magnus von Celse (1709-1784) observa que “... los extranjeros que han dedicado unas pocas miradas rápidas a la Biblioteca Real y la mencionan en sus diarios de viaje y descripciones, apenas registran otra cosa que una copia de la Biblia que muestra trazos de propia mano de Lutero, y este volumen de Praga”. Para que quede claro, desde entonces se sabe que la llamada Biblia de Lutero nunca perteneció a Martín Lutero, de ninguna forma.

La primera descripción detallada del manuscrito fue escrita por Joseph Dobrowsky (1753-1829), miembro de la Real Sociedad de las Ciencias (Königl. Gesellschaft der Wissenschaften) en Praga y fundador de la lingüística checa. Fue enviado a Suecia en el verano de 1792 para examinar los materiales de interés desde el punto de vista de la historia y la literatura checa. En su informe, publicado en 1796, señala que el Codex Gigas incorporaba elementos checos considerables. El autor y traductor checo Josef Pecirka (1818-1870) hizo una visita del mismo estilo cincuenta años más tarde, publicando una descripción de su viaje en 1851. Su informe también incluía una larga descripción del Codex Gigas.

En 1811, Lorenzo Hammarskjöld (1785-1827), bibliotecario auxiliar en la Biblioteca Real, publicó la primera descripción exhaustiva del manuscrito en sueco. Una contribución vital fue hecha luego por el padre benedictino Beda Dudik (1819-1890), catedrático de Historia General en la Universidad de Brno e historiógrafo de Moravia. Llegó a Suecia en junio de 1851 y permaneció allí hasta septiembre, para estudiar los manuscritos que tenían alguna relación con la historia morava. Publicó sus conclusiones en 1852, en Forschungen, en Schweden für Mährens Geschichte, un estudio innovador que cubría manuscritos provenientes de Bohemia y varios libros impresos, e incluía un examen completo de la Biblia del Diablo.

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